Aprovechando que hablas de comida (y cenas en particular) te pido consejo/ideas: desde hace cosa de un año había empezado a cenar carbohidratos. Tostadas con jamón, bocadillo de fuet, pasta con verduras, etc. Soy muy delgada (imposible engordar) y me paso los días - y noches- muerta de hambre así que acostumbro a tirar de carbohidratos (mejor combinados con proteína, exactamente por los mismos motivos por los que otros huyen de la dieta disociada).
Desde hace varios meses he empezado a tener sudores por la noche, en plan menopausia, incluso en las noches más frías. Habiendo probado absolutamente de todo (cambiar pijamas, cambiar sábanas, dormir sola, cenar antes y un largo etc.) he llegado a la conclusión de que son las cenas de carbohidratos las que me provocan los sudores y he empezado a consumirlos solo durante el día (cuando puedo quemarlos) y no durante la noche. Y no he vuelto a sufrirlos!
El problema es que tengo 0 ideas de qué narices hacer de cena (ya sabes, llega uno muerto a casa después de trabajar 10 o 12h) que no implique carbohidratos. Y como tú eres al reina de las comidas sanas y las verduritas he pensado que podrías compartir algunas ideas conmigo? Me muero si tengo que comer una vez más ensalada / patatas al horno / calabacín hervido. :-P
Gracias y perdón por el tostón!!!
M.
Mónica remitió esta pregunta. A lo que alguien respondió amablemente:
Si no quieres meter hidratos en la cena y en cambio prefieres protes, siempre puedes hacerte de cena pechugas de pollo o pavo a la plancha
- Lomo de Sajonia o filete de cerdo desgrasado,
- Merluza al horno,
- Revuelto de huevos con tacos de jamón,
- Solomillo de ternera a la plancha,
- Filetes de pescado blanco, gambas peladas, trucha a la plancha,
- Bacalao, mejillones al vapor con limón, carne de hamburguesa (a la plancha), etc.
Mi contestación no da tantas soluciones, tan sólo un par de reflexiones.
わたしのかいとう が あります。
1.- La cena & el descanso.
Entre el 2007-2009 sufrí terribles episodios de insomnio. Por aquel entonces, nos pusieron una health coach en mi empresa, que me ayudó a afrontarlo. Aparte de escribir acerca de mi día en un librito, para dejar todos los nervios ahí y de entrenar por la mañana -
en lugar de por la tarde - me recomendó cenar proteínas. Supongo que al tratarse de moléculas más complejas que el organismo tarda más en romper, se trata de un proceso de digestión más lento, que te mantiene saciado durante más tiempo y carece de picos de azúcar que te exciten para luego reclamar más. O al menos, esa es mi teoría.
2.- La creatividad, el aburrimiento, la cocina & el tiempo.
Hay quien me dijo: Hasta que te conocí, odiaba las ensaladas. Pero ahora, es lo que más me gusta para cenar. Supongo que la monotonía y simplificación absoluta es el problema de España. Todos comen lomo con pimientos, nadie se lo prepara con calabacín y setas.
Llegas tarde a casa de trabajar. Yo también. Pero en lugar de tomarme la cena como el coñazo que tengo que preparar, antes de sentarme a ver la tele en el sofá, uso ese tiempo para reflexionar, disfrutar de una copita de vino, hablar con mamá o repasar mentalmente los días del mes en Japonés. Mientras tanto, intento preparar algo nuevo. A veces sale peor, otras mejor, pero el proceso creativo es lo que importa - si los ingredientes son buenos, la mezcla mala no será.
Me preguntas ideas sanas, sin hidratos que te sacien y tardes poco en preparar. Imagina un mundo sin pasta, en el que todas las recetas italianas (carbonara, bolognesa) y españolas (paella) estuvieran construidas sobre una base de lechuga, en lugar de hidratos. Supongo que es un buen comienzo para cambiar radicalmente lo que solías preparar.
Una idea es que hagas una sartén grande de sofrito y la guardes en una fiambrera.
Aquí tienes la base para la cena de varios días:
[A] Cebolla, mango, calabacín, champiñones, chilis (si te va el picante)
[B] Cebolla, Tomate, pimiento, berenjenas, setas
[C] Ajos tiernos, trigueros, setas, champiñones, calabaza
[D] Cebolla, manzana verde, calabacín
[E] Cebolla, tomate, jamón, trigueros
** Judías, garbanzos, lentejas que puedes añadir a cualquiera de los anteriores o usar de side, si te quedas con hambre.
Cuando llegues a casa, se trata de que hagas algo a la plancha:
[A] Gambas, sepia, mejillones al vapor.
[B] Ternera
[C] Salmón
[D] Gorgonzola
[E] Huevo
** El pollo es comodín, va con todo.
Ahora viene el momento clave, en el que lo mezclas con una base de lechuga Florette (esfuerzo mínimo, precio máximo eso sí, los canónigos son divinos - aquí no los pruebo) o simple lechuga romana cortada (para el gorgonzola o el jamón, te recomendaría ruccola o espinacas, pues equilibran bien el sabor). Así tienes una ensalada templada, lista en 10 minutos, que te debería saciar y dejarte dormir sin problemas.
Otra posibilidad es que te hagas
unos tacos. En lugar de la fiambrera del sofrito, te puedes dejar preparado algo de
guacamole (aguacate machacado, yogur griego, cebolla, tomate, especias al gusto). Al llegar a casa, cortas tomate en taquitos y lechuga en tiritas, mientras te haces algo de carne en la sartén. Cuando esté lista, la cortas en tiras y lo pones todo en una tortilla de maiz (de las de Old El Paso) que por una que te comas, no serán demasiados hidratos diría yo.
Cocinar no es aburrido, ni cuestión de recetas (excepto para las tartas). Olvídate de lo que esta escrito e intenta encontrar tu camino, las cosas que te gustan, lo que le sienta bien a tu cuerpo. La mejor inspiración está en los restaurantes que visitas, las mezclas que observas en distintas partes del mundo, en el equilibrio entre sabores que aparentemente no tienen sentido juntos. Lee menús, saca ideas. Igual que un idioma se aprende por imitación, el toque personal se alcanza a base de prueba y error. Lo mío nunca fue comer, ni cocinar, pero he de reconocer que el trabajar con mis manos en algo a diario es una manera genial de desconectar de mi trabajo real y prepararme para descansar.