7.6.11

Akihabara (Electric Town)

Quieres manga, pachinkos, electrónica y J-POP? Sea el cosplay lo nuestro o no, el barrio es la mejor manera de remontar el jet-lag típico del primer día en Asia. Ya sabes, los vuelos hacia el Este suelen ser de noche. Te montas en el avión, pasan 12h y amanece de nuevo. Alguien te dice que es ya el día siguiente, que tu noche de descanso ha acabado. Llegas al hotel y rezas porque tu habitación esté lista, aunque sean las 9 de la mañana.

Deja la maleta y sal. Que no se te ocurra dormir, ni darte una ducha. Porque comoo te apalanques, la cagaste. Te costará muchísimo remontar el jet-lag. Mi receta, es simple pero efectiva. Sal a patear y descojónate de tu confusión mental.

Algo de café, música a todo trapo, luz natural y pateo por un sitio nuevo que explirar. Mi receta infalible para adaptarte en un día al nuevo horario. Aquí van, nuestros primeros pasos en Japan.


Estocolmo, el viaje comienza con un arlanda express.


Low Calorie Meal! La mejor manera de conseguir fruta en un avión.


Japan shock #1: Mira como pliegan los periódicos!


Japan shock #2: Cuando todos llevan paraguas NOplegables, todo parece apuntar a que NO va a parar de llover.


Yummy fish.


Comienza la locura otaku. Llegamos a Akihabara.


Big apple es un pachinko loco, donde hay ocho plantas lllenas de gente jugando. El juego es ilegal, así que como premio, te dan bolitas/tabaco que -irónicamente - un señor cajero te compra al salir. Hecha la ley...





Evangelion es jättepopulär.


Sigue lloviendo.


Entretenimiento llevado al siguiente nivel. Nosotros jugábamos al puzzle bubble y nos creíamos guays. Aquí se lleva el tamborreo, como en Calanda.


Akihabara Gachapon Kaikan. Los gachapon, son las bolitas con muñequito dentro. Cambias 10€ y echas monedas, a ver qué te toca... Mi perdición!


Algunas de las moñas que te puedes sacar, lo mejor, que siempre toca!





Caminando hacia el norte, pasamos de Akihabara a Ueno.

El pescado lo tienen fresquísimo!


Cualquiera que me conozca, sabrá lo anti fast-food que soy. Pero en este caso, haría una excepción, porque si lo cocinan delante de tu cara… No puede ser tan malo!

El señor que tenía un robot, que le hacía las galletas.

Todo el mundo, con el clásico paraguas transparente.

Nenúfares.

Lluvia a cántaros, de la que nos hartamos. Así que llegó la hora de dirigirse de vuelta al hotel, ponerse guapos y estudiar la ruta que nos conduciría a la experiencia gastronómica del viaje.

Kanda - *** Michelin.

La atmósfera era sencilla, impecable, relajante e íntima. Como el salón de una casa zen con un cocinero personal, de los que te pregunta acerca de tus apetencias y prepara algo que satisfaga tu paladar esa noche.

Bigotitos - al fondo - era mêtre, camarero, somelier y traductor.

Tanta hambre como jet-lag (eran las 21:00, hora de comer en nuestra Europa natal)

Un buen caldo, que no falte en esta noche tan especial.

Expectación...
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7.6.11

Malos humos




Puedes fumar en cualquier establecimiento. Bares, restaurantes, cafés y pachinkos. Todo vale. Pero no se te ocurra hacerlo en la calle, a no ser que haya un banco fumadero - con cenicero y señalización apropiada.

Funny Tokyo snapshot.
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6.6.11

Tokyo Shopping.


Hoy celebramos el día nacional sueco con nuestra vuelta a casa. Por fin, en Estocolmo. Un sol radiante, la gente en la calle disfrutando de un Lunes festivo y nosotros, reventados deshaciendo maletas y poniendo en orden todo el papeleo que nos esperaba en casa.

Nevera vacía, macetas resecas, mucha ropa sucia y mil bolsas en las manos. Tan atontados, que se nos ha olvidado el traje de Enrique (incluyendo la americana fucsia que el calorazo Vienés no me dejó llevar) en el Arlanda Express. Menos mal, que estamos aquí, en un país honrado. Porque no ha sido más que cuestión de acercarse a la oficina y allí estaban, esperándonos.

Parecía que no había comprado nada. Que el controlarme con la NEX-3 en marrón chocolate (la dejé ahí, aunque sea la cámara de mis sueños) para ir ahorrando, combinado con la falta de espacio libre en mi pequeña maleta (acarrear con ropa para 10 días + abalorios/secador/plancha para la boda) equivalía a no comprar casi nada. Pero bueno, siempre caen chorradas, que al final, son las que más compensan.

My shopping snapshots.


Kombu & atún desecado, para un buen Dashi casero. Chips de glutamato, para la OB'11. Fiambrera mona, para animar los días grises de oficina.

Clásicos Gal.



Pajarita de colegiala & J-POP (AKB48, Kara y Girls Generation… Me quedé con las ganas!)


Tocado de Paris Kids (la tienda más barata de complementos en Takeshita Dori, Harajaku). Pestañas de Dolly Wink, una marca creada por una Gal famosa.




Más pendientes y tocados/horquillas de Paris Kids.


Ropita para Barbie procedente de la tienda de manga más grande en Akihabara.




Gachapon prize!

TOPSHOP sandals - la única tienda con zapatos de mi número.



La locura de Shibuya 109, el must-go para encontrar looks Gal.



Yo salí de Jungla 109 con mi bolsa rellena de "one size only" pieces y conjuntos pre-fabricados. Lo publican en Popteen, lo lleva el maniquí y la dependienta. Todos igual. Sin variación posible más allá de la persona que lo lleva. Es tendencia, no? Pues todos igual :P Merece la pena mencionar lo gracioso que es comprar conjuntos con "set-discount" así que, cuanto menos piensas, más ahorras - todo ventajas. Pero bueno, llevarte algo Kawaii tiene su gracia, especialmente cuando vas a pagar y te sacan una prenda nueva, perfectamente empaquetada, que nadie se ha probado nunca… Del almacén.

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5.6.11

Traca final

No hay ciudad como Viena. La gente se confunde, alabando a los típicos destinos 'europeos', como si no hubiera vida más allá de Paris o Londres. Para mí, no hay joya comparable a la capital del Danubio azul. Sol, relax y arte. Savoir faire, sin estiramientos y con alegría.

Allá va la receta de un perfecto domingo en Vienna.






Brunch @ Kunsthalle Café - mira que les he dicho que no quería queso... Como si nada :$


Arte en Karlplatz





Rosas rojas.


El parlamento.


Y tras una vuelta por el centro, continue su paseo hacia el canal. Concretamente, al mítico Strandbar junto a Swedenplatz. Tumbona, café con hielo y dormir la siesta.





Rrrrrronroneando.


Una vez repuestas las fuerzas, únase a la batukada que ameniza la tarde al otro lado del canal. Festival de música brasileña o como lo quieran llamar, el caso es que todos seguíamos a los tambores, bailando sin parar.


Al caer la tarde, toca retornar al centro. Museumsquartier, el punto clave donde quedar, tomar algo y reencontrarse con aquel tiempo pasado que, a menudo, parece muuucho mejor :P


Hasta la próxima, Viena.

Ubicación:Schreygasse,Viena,Austria

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5.6.11

Kōkyo Higashi Gyoen

El jardín del Palacio Real, visible desde nuestra habitación, estaba lleno de flores rosas. Ni rastro de hamami (la flor del cerezo) pero aún así, isita obligada en el único día en el que no llovió a cántaros.

Una sucesión de muros, lagos y jardines que te transporta al pasado además de sevir de oasis de calma en el medio de tanta agitación.



Desde nuestra habitación.


Entrada al jardín.











Lost in a pink world.


Capturando la magia a golpe de acuarela.








Sol... Finally!






Big bamboo.


Grulla extendiendo las alas.








The Diet. Irónicamente, el edificio del gobierno tiene nombre de operación bikini.
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5.6.11

A mal sueño, buena cara.





Gracias mamá. Por un vestido perfecto para un día soleado. Es casi la 1. llevo 19h despierta. Ojalá esta noche sea más larga, menos ajetreada y consiga reparar mi maltrecho organismo. Que las BBC con Jet-Lag son muy duras y esas comilonas alcohólicas sin haber desayunado, no conducen a nada más que un malestar generalizado.

{heels - Acne, fan - urban outfitters, headpiece - paris kids @Tokyo, purse - loewe. Dress - mum!}
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4.6.11

Take me home.




Biblioteca pública en el metro de Tokyo.

Me encanta viajar. No se trata de ver monumentos, ni de comprar souvenirs, sino de patear sin rumbo, fijarme en detalles entre calles y sumergirme lo máximo posible en otra cultura. Todo ellos con el objetivo claro de descubrir sus reglas ocultas y reflexionar acerca de ellas. Lo diferente nos enseña tanto a cuestionar lo propio como a apreciar la esencia de aquello que, de verdad, merece la pena acarrear como parte de tí mismo.

Me gustan las personas diferentes. Creo que son la única forma de evolucionar hacia una felicidad adulta, con los pies en la tierra y la claridad mental del que diferencia lo superfluo de lo indispensable.

Pero nada viene gratis. Ayer, abandonamos el hotel a las 7:15AM - jp time. Corrimos por metros y pillamos el Narita Express de las 9. Cagada de no mirar la frecuencia y darte cuenta de que - oh my god - el tren llega al aeropuerto a las 9:58 y el check-in de tu vuelo, lo cierran a las 10:10.

10min de margen. Enrique corriendo con la maleta, el traje en la mano y la mochila de acampada llena de regalos. Yo intentándolo seguir a duras penas, con mi paragus transparente, el bolso y mi repleta maleta dorada. Me desequilibré escaleras arriba y no rodé, porque Dios no quiso.

Pero llegamos a tiempo, de que la azafata se volviera loca. Porque nuestro billete de vuelta (economy-super-cheap) era Narita-Viena-Arlanda. Nosotros ya habíamos hablado con Austrian. No es posible "reutilizar" el segundo tramo dos días mas tarde. Pero bajarse en Viena? Ningún problema. O al ,emos, eso nos dijeron los del customer service telefónico. Porque la azafata tenía otra opinión (a todo esto, eran las 10:30):
- Normalmente tendríais que pagar 12000€ por bajaros en Viena, pero hoy, os lo dejamos en 200€ y listo.

Pagar. Correr al control de seguridad. Que te cuelen por la entrada de personal de cabina. Correr al passport check. Correr al embarque. D26. El avión despega a las 11AM. Pasan las horas. Más deprisa que a la ida (flying West is always easier to handle) con mi iPad llenito de fotos (cortesía de mi queridísima mamá número 2) y mucho que contar a quien quiera leer.

12h más tarde, son las 15. Llueve en Viena. Rayos, truenos y centellas escoltan nuestro camino hacia los fabulosos apartamentos Vox donde nos quedamos. No sé ni cuántas horas llevo levantada (6AM en Tokyo a 17PM + 7h de diferencia = 19h?) pero da igual. Una ducha y a la caza deun sitio donde depilarme para la boda.

Wax in the city está localizado justo tras el MOMUK (Musemsquartier) cierran a las 20 y tienen drop-in. Se me ha olvidado apuntar la dirección y, por supuesto, todas las calles empiezan por Sch y acaban por Gasse. Interné no va y mis piernas se tambalean.

Mientras tanto, Enrique me acompaña apesadumbrado, pues preferiría estar bebiendo cervezas con el resto de sus amigos del ERASMUS que también han venido a la boda. Estoy a punto de desmayarme varias veces, pero da igual. Ya estamos en la puerta. Son las 19 y les quedan algunos huecos!

Colores brillantes, techno y sudor. Las manos hábiles de Judit transforman al oso en cisne. Cuando salgo, brilla el sol. Me muero del hambre, pero es mejor esperar a que 'cenemos todos'. Así que volvemos al hotel, a dejar las salchichas de Enrique.

Son las 20:30 y cogemos el tranvía 1. Que se supone que va por el Ring. La conversación es genial - gracias a la novia y otro amigo - y las paradas pasan deprisa. Cuando llegamos al Prater (parque de atracciomes de Vienna) decidimos que el recorrido ha cambiado y tomamos un par de taxis.

Son casi las 22, llevo 23h levantada y puedo comerme un caballo. Supongo que es el peor momento para sentarse a la mesa de Salm Brau. Ese tradicional restaurante alemán, especializado en codillo de cerdo. Me lo como todo, me bebo todo mi vino y empieza a entrarme mucho destemple.

Enrique lleva una jarra de litro encima, está ansioso por ir a Flex. Paseamos hasta la mítica sala y en el camino, me hago amiga-guía de unos americanos que celebran su graduación con un Europe break.

Son las 2AM. Llevo 27h levantada. María me acompaña al hotel. Mañana tenemos que madrugar, porque a las 10 viene el bus a Schottentor, para llevarnos al recinto nupcial.

Consigo dormirme. A pesar del jet-lag. Enrique vuelve a las 5AM. Apesta a cerveza y humo, pero estoy tan cansada que me da igual. Duermo, hasta las 6. Cuando su móvil empieza a sonar.

Guess what? Efectivamente, la alarma del día anterior, que alguien no había atinado a apagar. No puedo dormir. Son las 14 para mi cuerpo. Me encuentro mal. Tantas horas de avión, sumadas a tantas horas en ayunas, agitadas por el codillón son el cóctel del desastre. Es hora de empezar a arreglarme, pero sólo pienso en las ganas que tengo de que todo haya terminado.

Me siento mal por ser así. Me repito que debo agradecer el maravilloso día de ceremonia, el estrenar mi vestido, mi tocado japonés y el abanico, bajo el sol vienés. Pero sólo soy una persona y como todos, tengo un límite.

En fin. Iré a darme una ducha y si acaso, un paseo. A ver si despejo estos malos humos y dejo de oler los efluvios de mi apestoso compañero de alcoba. Happy Saturday, to everyone.

Ubicación:Schreygasse,Viena,Austria

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4.6.11

Izakaya dinner in Ginza

Aparentemente, los japos no tienen nada que ver con el pueblo español. Todo tan ordenado, tan reglamentado, tan limpio, tan planificado, tanto respeto, contención, profesionalidad y calma, sea terremoto, crisis o bombardeo nuclear. They never lose face.

Sin embargo, tan sólo hay que cruzar las vías que rodean Hibiya (al nworte de Ginza, un área de shopping de lujo, grandes rascacielos y exclusivos gourmet) para encontrar una serie de Izakayas, en los que estos morenos, empiezan a parecerse a los de la madre patria.

Los salarymen trabajan duro, pero también empiezan tarde. La hora punta no son las 7, sino las 10. Consecuencia naturalnde aflojarse la corbata entre yakitoris y amigos, Asahi en mano, comentando lo que 'de verdad' piensas de tu jefe, tu realidad y las pechugas nuevas de la secretaria.

Allí nos colamos, escortados por el pequeño bailaó (el dueño era cálido y tocaba las palmas sin parar), a degustar una de las mejores cenas - con menú en inglés, algo más raro de lo que cabría imaginar - en el ambiente auténtico del afterwork à la Japanaise.


Sunset in Ginza.

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4.6.11

Tsukiji

El mercado de pescado de Tsukiji ( 築地市場, Tsukijishijou ) es el mayor mercado mayorista de pescado y productos marinos del mundo y también uno de los más grandes mercados mayoristas de alimentos en general.

El mercado de pescado más antiguo de Tokyo fue creado por Tokugawa Ieyasu durante el período Edo para proveer de comida al castillo Edo (hoy Tokio). Tokugawa Ieyasu invitó a que los pescadores de Tsukudajima, Osaka fueran a Edo y proveyeran de pescado al castillo. Asi es como el poder termino desplazandose de Kyoto a Tokio.

Aquí, es donde los atunes se subastan a las 3AM y los turistas admiran el negocio en su esplendor. Venta de mayoristas a intermediarios, empaquetado y distribución. Una cadena incesante que lleva a los platos de este país una exquisitez inexistente al otro lado del globo. Me recuerda bastante al Noryangjin en Seoul.

El tsunami desató una radioactiva polémica que terminó cerrando la subasta del atún a los turistas. Aún así, es posible percibir el ajetreo en torno a la hora de comer. Los toros acarrean todavía cajas, rellenan trailers y te guían hasta el sushi más fresco, que nunca ha sido congelado. Mi favorito, el anago - que es el unagi de agua salada, o al revés... Nunca me aclaro!



Entrada al mercado - zona visitable.

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4.6.11

Chingodo (walking around Minato-ku)



Supongo que todos tenemos miedo. Pero como las religiones vienen del pasado, los Dioses se definieron para proteger al pueblo de los peligros de aquellos tiempos (incendios & robos). Supongo que si las creáramos hoy en día, aparecerían Dioses que nos libraran del paro, la crisis y las burbujas inmobiliarias. Quizás sea que, simplemente, nos lo hayamos buscado solitos, tras tantos años de libertinaje. Como cuando comes demasiados caramelos, los mayores males nos los causamos a nosotros mismos.
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2.6.11

Last day in Tokyo




Lost - in Shinjuku, the glass & sin jungle.

Así, sin darte cuenta, pasan los días en esta ciudad. Sin más preocupación que encontrar una ruta para el día, un menú que entiendas y una tienda donde acepten tarjeta, nos hemos ido perdiendo por todos los pequeños mundos que componen esta urbe.

Allá donde vas, todo son reverencias, respeto, contención, profesionalidad. La noche te guía, a través de la roja luz de las linternas que señalan los izakaya, hasta la calidez de una sociedad abierta, sonriente, social, que se relaja con mucho alcohol y brochetas a la brasa. No todo es vicio, por supuesto. También hay muchos que corren en torno al Palacio Real junto al que nos alojamos. Pero así, bajo las nubes que cubren la ciudad en esta época del año, el tiempo corre más deprisa que en Estocolmo.

Último día, next stop: Vienna.

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