De noche, al volver del gimnasio, camino sobre la alfombra amarillenta que cubre las baldosas de Västgötagränd. Algo diferente a las crujientes hojas del sur, recibe mis pisadas con la suavidad del terreno ligeramente empapado, como todo en estos días. De los bajos del pantalón a las puntas de los calcetines, de la mochila a la bolsa de papel que transporta las delicias del Akki, todo está humedecido. Todo está frío.
El otoño ha llegado a la ciudad. El otoño se ha metido en mi casa, marchitando a la despampanante orquídea que reinaba la cocina. Patrik, se llevó de una vez la mesa y nosotros, colocamos la nuestra. Un poco más pequeña, un poco más morena, pero conservando el atractivo que sólo la edad confiere. A lo Demi Moore. Bien entrada en los 40, conserva la belleza y las superelípticas curvas que Piet & Bruno idearon años atrás.
Apoyada en ella, una piensa en el peso de la edad. En las palabras que una voz lejana me dejó, días atrás, que resuenan en mis oídos algunas noches, bastante más alto y claro de lo que me gustaría. Sí, querido anónimo. También me pregunto cuándo me perdí. Cuestiono dónde se esfumaron mis ilusiones y a qué ha venido todo esto. Quiero creer que no soy responsable, quiero escurrir el bulto y culpar a la glándula que parece estrangular mi cuello. Hay días en los que todo encaja, en los que los síntomas acompañan al desorden que intuyo, en los que está muy claro, en los que espero salir de ésta con ayuda profesional, medicación y tiempo. Pero otros... Temo haber fallado al excavar, dudo de estar arrancando la raíz adecuada.
Dejo de sonreir. Y me miras con dulzura - qué te ocurre?. No respondo. Si te digo que quiero dar marcha atrás en el tiempo, que quiero volver a ser esa persona hiperactiva que siempre andaba planeando, paseando y haciendo locuras, que creía en un futuro mejor y que amaba tanto como odiaba, sin caer nunca en la indiferencia... Me vas a tomar por demente.
Es imposible dar marcha atrás en el tiempo. Ojalá traerme de vuelta, sea factible. Lo único que me queda es tirar con todas mis fuerzas. Una de dos, o consigo la zanahoria o me estampo con todo el culo en el barrizal.
1 comment
ánimo preciosa, de todo -SIEMPRE- se sale
:)
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