5.6.11

Kōkyo Higashi Gyoen

El jardín del Palacio Real, visible desde nuestra habitación, estaba lleno de flores rosas. Ni rastro de hamami (la flor del cerezo) pero aún así, isita obligada en el único día en el que no llovió a cántaros.

Una sucesión de muros, lagos y jardines que te transporta al pasado además de sevir de oasis de calma en el medio de tanta agitación.



Desde nuestra habitación.


Entrada al jardín.











Lost in a pink world.


Capturando la magia a golpe de acuarela.








Sol... Finally!






Big bamboo.


Grulla extendiendo las alas.








The Diet. Irónicamente, el edificio del gobierno tiene nombre de operación bikini.
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5.6.11

A mal sueño, buena cara.





Gracias mamá. Por un vestido perfecto para un día soleado. Es casi la 1. llevo 19h despierta. Ojalá esta noche sea más larga, menos ajetreada y consiga reparar mi maltrecho organismo. Que las BBC con Jet-Lag son muy duras y esas comilonas alcohólicas sin haber desayunado, no conducen a nada más que un malestar generalizado.

{heels - Acne, fan - urban outfitters, headpiece - paris kids @Tokyo, purse - loewe. Dress - mum!}
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4.6.11

Take me home.




Biblioteca pública en el metro de Tokyo.

Me encanta viajar. No se trata de ver monumentos, ni de comprar souvenirs, sino de patear sin rumbo, fijarme en detalles entre calles y sumergirme lo máximo posible en otra cultura. Todo ellos con el objetivo claro de descubrir sus reglas ocultas y reflexionar acerca de ellas. Lo diferente nos enseña tanto a cuestionar lo propio como a apreciar la esencia de aquello que, de verdad, merece la pena acarrear como parte de tí mismo.

Me gustan las personas diferentes. Creo que son la única forma de evolucionar hacia una felicidad adulta, con los pies en la tierra y la claridad mental del que diferencia lo superfluo de lo indispensable.

Pero nada viene gratis. Ayer, abandonamos el hotel a las 7:15AM - jp time. Corrimos por metros y pillamos el Narita Express de las 9. Cagada de no mirar la frecuencia y darte cuenta de que - oh my god - el tren llega al aeropuerto a las 9:58 y el check-in de tu vuelo, lo cierran a las 10:10.

10min de margen. Enrique corriendo con la maleta, el traje en la mano y la mochila de acampada llena de regalos. Yo intentándolo seguir a duras penas, con mi paragus transparente, el bolso y mi repleta maleta dorada. Me desequilibré escaleras arriba y no rodé, porque Dios no quiso.

Pero llegamos a tiempo, de que la azafata se volviera loca. Porque nuestro billete de vuelta (economy-super-cheap) era Narita-Viena-Arlanda. Nosotros ya habíamos hablado con Austrian. No es posible "reutilizar" el segundo tramo dos días mas tarde. Pero bajarse en Viena? Ningún problema. O al ,emos, eso nos dijeron los del customer service telefónico. Porque la azafata tenía otra opinión (a todo esto, eran las 10:30):
- Normalmente tendríais que pagar 12000€ por bajaros en Viena, pero hoy, os lo dejamos en 200€ y listo.

Pagar. Correr al control de seguridad. Que te cuelen por la entrada de personal de cabina. Correr al passport check. Correr al embarque. D26. El avión despega a las 11AM. Pasan las horas. Más deprisa que a la ida (flying West is always easier to handle) con mi iPad llenito de fotos (cortesía de mi queridísima mamá número 2) y mucho que contar a quien quiera leer.

12h más tarde, son las 15. Llueve en Viena. Rayos, truenos y centellas escoltan nuestro camino hacia los fabulosos apartamentos Vox donde nos quedamos. No sé ni cuántas horas llevo levantada (6AM en Tokyo a 17PM + 7h de diferencia = 19h?) pero da igual. Una ducha y a la caza deun sitio donde depilarme para la boda.

Wax in the city está localizado justo tras el MOMUK (Musemsquartier) cierran a las 20 y tienen drop-in. Se me ha olvidado apuntar la dirección y, por supuesto, todas las calles empiezan por Sch y acaban por Gasse. Interné no va y mis piernas se tambalean.

Mientras tanto, Enrique me acompaña apesadumbrado, pues preferiría estar bebiendo cervezas con el resto de sus amigos del ERASMUS que también han venido a la boda. Estoy a punto de desmayarme varias veces, pero da igual. Ya estamos en la puerta. Son las 19 y les quedan algunos huecos!

Colores brillantes, techno y sudor. Las manos hábiles de Judit transforman al oso en cisne. Cuando salgo, brilla el sol. Me muero del hambre, pero es mejor esperar a que 'cenemos todos'. Así que volvemos al hotel, a dejar las salchichas de Enrique.

Son las 20:30 y cogemos el tranvía 1. Que se supone que va por el Ring. La conversación es genial - gracias a la novia y otro amigo - y las paradas pasan deprisa. Cuando llegamos al Prater (parque de atracciomes de Vienna) decidimos que el recorrido ha cambiado y tomamos un par de taxis.

Son casi las 22, llevo 23h levantada y puedo comerme un caballo. Supongo que es el peor momento para sentarse a la mesa de Salm Brau. Ese tradicional restaurante alemán, especializado en codillo de cerdo. Me lo como todo, me bebo todo mi vino y empieza a entrarme mucho destemple.

Enrique lleva una jarra de litro encima, está ansioso por ir a Flex. Paseamos hasta la mítica sala y en el camino, me hago amiga-guía de unos americanos que celebran su graduación con un Europe break.

Son las 2AM. Llevo 27h levantada. María me acompaña al hotel. Mañana tenemos que madrugar, porque a las 10 viene el bus a Schottentor, para llevarnos al recinto nupcial.

Consigo dormirme. A pesar del jet-lag. Enrique vuelve a las 5AM. Apesta a cerveza y humo, pero estoy tan cansada que me da igual. Duermo, hasta las 6. Cuando su móvil empieza a sonar.

Guess what? Efectivamente, la alarma del día anterior, que alguien no había atinado a apagar. No puedo dormir. Son las 14 para mi cuerpo. Me encuentro mal. Tantas horas de avión, sumadas a tantas horas en ayunas, agitadas por el codillón son el cóctel del desastre. Es hora de empezar a arreglarme, pero sólo pienso en las ganas que tengo de que todo haya terminado.

Me siento mal por ser así. Me repito que debo agradecer el maravilloso día de ceremonia, el estrenar mi vestido, mi tocado japonés y el abanico, bajo el sol vienés. Pero sólo soy una persona y como todos, tengo un límite.

En fin. Iré a darme una ducha y si acaso, un paseo. A ver si despejo estos malos humos y dejo de oler los efluvios de mi apestoso compañero de alcoba. Happy Saturday, to everyone.

Ubicación:Schreygasse,Viena,Austria

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4.6.11

Izakaya dinner in Ginza

Aparentemente, los japos no tienen nada que ver con el pueblo español. Todo tan ordenado, tan reglamentado, tan limpio, tan planificado, tanto respeto, contención, profesionalidad y calma, sea terremoto, crisis o bombardeo nuclear. They never lose face.

Sin embargo, tan sólo hay que cruzar las vías que rodean Hibiya (al nworte de Ginza, un área de shopping de lujo, grandes rascacielos y exclusivos gourmet) para encontrar una serie de Izakayas, en los que estos morenos, empiezan a parecerse a los de la madre patria.

Los salarymen trabajan duro, pero también empiezan tarde. La hora punta no son las 7, sino las 10. Consecuencia naturalnde aflojarse la corbata entre yakitoris y amigos, Asahi en mano, comentando lo que 'de verdad' piensas de tu jefe, tu realidad y las pechugas nuevas de la secretaria.

Allí nos colamos, escortados por el pequeño bailaó (el dueño era cálido y tocaba las palmas sin parar), a degustar una de las mejores cenas - con menú en inglés, algo más raro de lo que cabría imaginar - en el ambiente auténtico del afterwork à la Japanaise.


Sunset in Ginza.

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4.6.11

Tsukiji

El mercado de pescado de Tsukiji ( 築地市場, Tsukijishijou ) es el mayor mercado mayorista de pescado y productos marinos del mundo y también uno de los más grandes mercados mayoristas de alimentos en general.

El mercado de pescado más antiguo de Tokyo fue creado por Tokugawa Ieyasu durante el período Edo para proveer de comida al castillo Edo (hoy Tokio). Tokugawa Ieyasu invitó a que los pescadores de Tsukudajima, Osaka fueran a Edo y proveyeran de pescado al castillo. Asi es como el poder termino desplazandose de Kyoto a Tokio.

Aquí, es donde los atunes se subastan a las 3AM y los turistas admiran el negocio en su esplendor. Venta de mayoristas a intermediarios, empaquetado y distribución. Una cadena incesante que lleva a los platos de este país una exquisitez inexistente al otro lado del globo. Me recuerda bastante al Noryangjin en Seoul.

El tsunami desató una radioactiva polémica que terminó cerrando la subasta del atún a los turistas. Aún así, es posible percibir el ajetreo en torno a la hora de comer. Los toros acarrean todavía cajas, rellenan trailers y te guían hasta el sushi más fresco, que nunca ha sido congelado. Mi favorito, el anago - que es el unagi de agua salada, o al revés... Nunca me aclaro!



Entrada al mercado - zona visitable.

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4.6.11

Chingodo (walking around Minato-ku)



Supongo que todos tenemos miedo. Pero como las religiones vienen del pasado, los Dioses se definieron para proteger al pueblo de los peligros de aquellos tiempos (incendios & robos). Supongo que si las creáramos hoy en día, aparecerían Dioses que nos libraran del paro, la crisis y las burbujas inmobiliarias. Quizás sea que, simplemente, nos lo hayamos buscado solitos, tras tantos años de libertinaje. Como cuando comes demasiados caramelos, los mayores males nos los causamos a nosotros mismos.
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2.6.11

Last day in Tokyo




Lost - in Shinjuku, the glass & sin jungle.

Así, sin darte cuenta, pasan los días en esta ciudad. Sin más preocupación que encontrar una ruta para el día, un menú que entiendas y una tienda donde acepten tarjeta, nos hemos ido perdiendo por todos los pequeños mundos que componen esta urbe.

Allá donde vas, todo son reverencias, respeto, contención, profesionalidad. La noche te guía, a través de la roja luz de las linternas que señalan los izakaya, hasta la calidez de una sociedad abierta, sonriente, social, que se relaja con mucho alcohol y brochetas a la brasa. No todo es vicio, por supuesto. También hay muchos que corren en torno al Palacio Real junto al que nos alojamos. Pero así, bajo las nubes que cubren la ciudad en esta época del año, el tiempo corre más deprisa que en Estocolmo.

Último día, next stop: Vienna.

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31.5.11

Nekobukuro


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30.5.11

Asahi Gold




Atención al edificio de Asahi (marca de cerveza japonesa) que tiene pinta de vaso con espumita ^_^ En lo alto hay un lounge, a ver si nos da tiempo... Y podemos ir a despedir la urbe desde los altos.

El edificio de Asahi está al norte de Tokyo, justo al otro lado del río Sumida, más o menos a la misma altura que Asakusa y Senso-ji. Así que para visitarlo, puedes coger Tokyo Metro hasta Asakusa o Toei metro hasta Honjoazumabashi MAP
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30.5.11

Omikuji


Ichi (1)

En los templos Budistas, puedes agitar una caja con palitos. Hasta que te sale uno, con un número que indica un cajoncito. Allí, encontrarás una papel, que describe tu fortuna. Si es buena, la atas en el tendedero chanante, para que perdure. Aunque te salga el uno, te recuerdan que... Nada importa un papel, pues tú eres quien labra tu futuro.

Aún así, hoy no ha llovido, me ha tocado el 1 y tengo a Enrique conmigo - la fortuna me acompaña!
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30.5.11

Hachikō

En 1924, Eisaburō Ueno, un profesor del departamento de agricultura en la Universidad de Tokio adoptó a Hachikō como su mascota. Desde entonces, cada día Hachikō lo esperaba en la puerta delantera de la estación de Shibuya para saludar a su amo al final de cada día. Esta rutina continuó sin interrupciones hasta el mes de mayo de 1925, cuando el profesor Ueno ya no regresó, como de costumbre, en tren, pues previamente había sufrido una hemorragia cerebral mientras impartía clases en la universidad de Tokio, y murió. Debido a esto, jamás regresó a la estación de tren, donde su leal mascota lo esperaba. Hachikō demostró su lealtad a Ueno y cada día, por los siguientes diez años de su vida, esperó en el acostumbrado sitio donde se sentaba, justo enfrente de la estación.

Hachikō y yo.

Hachikō Exit, Shibuya Station MAP
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29.5.11

La ciudad que nunca duerme.

Finally, lost in translation - still, together at the Shibuya main street.
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