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18.7.17

Seoul - Expat 2.0




Dado que vamos a pasar lo que queda de Julio y Agosto en Seoul, he decidido empezar una nueva serie acerca de nuestra vida cotidiana en Gangnam. No la del influencer que viaja a gastos pagados, sino la de un salaryman en toda regla. De nuestro nidito de amor os hablaremos en otra ocasión, porque deja a los pequeños espacios de IKEA en bragas. El highlight de hoy es… La cantina de la empresa.

Cuando vine en 2015, había dos oficinas. Una en Gangnam, el centro de Seoul. Otra en Anyang, a las afueras. En 2017, sólo queda una: Anyang. Trabajar en las afueras, implica invertir 2-3h al día en transporte, que por cierto es algo muy común en Asia. A la ida, cojo el bus 441 que va directo desde Gangnam hasta Anyang. El 441 es un show en sí mismo. Esta semana he visto a uno afeitándose (con una de estas afeitadoras que va a pilas), a una señora rezando el rosario (hay muchos Cristianos en Corea) y a una adolescente con un rulo en el flequillo, retocándose el maquillaje. Alucino con su habilidad para aislarse del entorno.

Después de una hora de trayecto, me toca recorrer una calle entre la parada del bus y la oficina parece sacada de Silent Hill. Hay mil restaurantes, algún karaoke, bares de chicas y conbini. Todos ellos cerrados, abandonados hace tiempo y precintados con cintas del tipo “DANGER – DO NOT CROSS”. No ves ni un alma. Algo que me resultó muy extraño dada la proximidad de la oficina, pero a la vez familiar, pues se asemeja a la escena de YRP (Yokouska Research Park), un antiguo parque tecnológico semi-abandonado que me tocaba visitar ocasionalmente durante mis años en Japón.

El entorno de oficina es standard, al menos hasta la hora de comer. Cuando de repente, todas las luces se apagan, el área de trabajo se queda a oscuras y la gente se dirige al edificio de al lado, donde está “la cantina”.

La Cantina, donde todos los empleados comen gratis.

A la entrada, hay una vitrina con los 3 menús del día (A, B, C) en torno a la que se agolpa la gente tratando de decidir qué comer hoy.
company cantine, Seoul

Cuando entras, ves al fondo tres líneas de comida, denominadas A, B o C, en las que aguardan señoras con sus redecillas en el pelo, que rellenan incansables cuencos y platillos con los diferentes ingredientes del menú. Antes de unirte a la cola, coges una bandeja, dos chopsticks planos (Korean standard) y una cuchara.

company cantine, Seoul

Al llegar a la cola, escaneas tu tarjeta y vas cargando la bandeja. Si decides obviar uno de los platillos – porque la fritanga no es lo tuyo - y descuadrarles la cuenta, te obsequian con un funny look. Korea es uno de los países más uniformes del mundo, al igual que en Japón, las diferencias o cambios respecto a lo establecido, no son exactamente bienvenidas. A juzgar por el volumen de gente en cada una de las colas, siempre hay una opción obviamente superior, que todavía no ha coincidido con la mía.

company cantine, Seoul

Después viene mi parte favorita, las ensaladas. La selección no es amplia, pero al menos puedes coger tanto kimchi (casero!) y tanta col rallada como gustes, siempre y cuando tengas la paciencia de rellenar doscientosmil platillos.

company cantine, Seoul

De ahí, te diriges a tu mesa y haces cuenta del menú. Casi es mejor ir sola, porque el que te acompañe alguien conlleva una conversación rota, en la que la mitad de las cosas que dices son ignoradas y la otra mitad, malentendidas. Durante mi corta interacción en compañía a la hora de comer, conseguí enterarme que la empresa va a volver a Seoul ya que el gobierno Koreano planea derruir ese área entera para construir viviendas. Esto explica el cierre de negocios colindantes y las calles fantasma que rodean la oficina - para qué seguir, si te vas a quedar sin clientes?

company cantine, Seoul

No sé si os habéis dado cuenta, pero no he mencionado nada acerca de las bebidas. Simplemente porque no hay. Con la comida no se bebe nada - más allá de la sopa, esto se deja para el final. Después de dejar la bandeja en una cinta transportadora, que las transporta de vuelta a la cocina, coges un vaso de metalpor qué es todo de metal? – y te diriges a los bidones, que ofrecen 3 opciones: Agua fría, agua caliente y bebida del día. La bebida del día está en el interior de la cantina, con un cartel en Koreano que hace imposible que sepas lo que es (un día zumo de uva, al siguiente café frío).

company cantine, Seoul

De vuelta, en la oficina la luz sigue apagada. Hay quien se echa una siesta, mientras que otros empiezan a cepillarse los dientes en su mesa, hasta que pasa un rato y se van al baño a enjuagarse. Una gran mayoría va en calcetines y adidas slides, que resultan rarísimos en verano - independientemente de lo de moda que estén. En Suecia, es bastante común cambiarse de zapatos durante el invierno, para evitar manchar la oficina con el barrillo de la nieve y no cocerte los pies de ir con botas en un edificio aclimatado.

Cada vez que visito el baño, me doy cuenta de que tampoco entiendo lo que veo. Al igual que en Japón, la zona femenina tiene un armario, donde todas las empleadas pueden guardar sus maquillajes y cepillos de dientes. También hay un banco, frente a los lavabos, en el que siempre hay alguna sentada mirando el móvil. Imagino que se considerará poco profesional hacerlo en tu mesa, pero pasar media hora allí es más aceptable.

Cuando marcan las 18, bajo las escaleras rápidamente para coger el shuttle bus, que también es gratis y me permite evitar el paseo por Anyang así como recortar el tiempo de 1.5h a 1h. Dicho autobús tiene unas cortinas como brocadas y la parte delantera decorada por su conductor, el que me trajo el viernes tenía todo el frente lleno de cactus y succulents. Ojalá me toque otra vez y consiga retratarlo porque me impresionó - cómo hará para mantenerlas vivas?
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