Tengo la tensión bastante baja, así que necesito empezar el día con un café (solo) gigante y un buen desayuno. De ahí que durante los viajes, este momento se convierta a menudo en la comida estrella del día. En la que te sientas a planear lo que vas a hacer, compartes unas fotos del día anterior o respiras hondo, pensando en cómo irá el customer meeting. A menudo, la tripa - normalmente llena de verduras y pescado - se resiente de especias, arroz y carne, a las que no estoy acostumbrada. De ahí que siempre termine buscando sitios de brunch en los que reiniciar mi organismo y recuperar el bienestar en lo que me queda de viaje.
Urth Caffé Daikanyama - el barrio de Tokyo donde vivimos casi 3 años - es bastante especial, principalmente porque habré pasado por la puerta unos tres millones de veces (era parte de mi ruta preferida, caminando 15 min desde casa hasta el famoso cruce de Shibuya) pero nunca encontré el momento de probarlo. A veces la vida te da una segunda oportunidad y creo que la aproveché al máximo en este segundo viaje. Los que seguís a Rumi Neely, estáis acostumbrados a sus post en los que siempre aparece con un almond latte en el branch de LA, que es de donde viene este cadena que se centra en productos 100% orgánicos, con presencia en el US West Coast. En Mayo de 2014 abrieron otro en Omotesando, dado el éxito del primero que estaba siempre lleno de adolescentes, expat wives y ladies who lunch.
Soy una fanática de los huevos, así que probé los Eggs Benedict with Salmon y el Egg & Avocado Sandwich, además de los zumos orgánicos y un café gigante. Es más caro que Starbucks (que por cierto, en Tokyo es de lo más barato que hay) pero merece la pena, porque con un brunch así llegas casi sin hambre hasta la cena - cuanto menos paras, más te da tiempo a ver (^ * ^)
