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9.1.12

Obesidad

Small changes, have a big impact.
Viniendo de Tokyo, la talla de la gente es lo que más impacta al aterrizar en Australia. Donde todo se sirve en american size, donde las franquicias pueblan las playas y la gente no parece tener demasiado interés en caminar, a juzgar por las grandes carreteras y esperas interminables en el cruce peatonal.

Una vez al año... Y compartido.
Cualquiera que conozca a Enrique, sabe bien de lo que es capaz. De clavarse filetones, helados cerdos y picante sin parar. Todo ello, sin engordar: Por qué la gente obesa abunda tanto aquí? Me pregunta a la hora de cenar. La razón por la que él no evolucion así es simple. Es activo y se sabe controlar. Es cierto que a veces se pasa, pero la mayoría del tiempo ingiere sanamente, verduritas y proteínas, como nos enseñaron nuestras mamás. 

Most of the time.
Si bien hay factores genéticos y enfermedades, los dejo a un lado en mi reflexión. Pues son desgracias minoritarias de las que nadie es responsable. Lo deplorable son las personas que destrozan su vida con el american style. Niños que reciben cosas fritas para desayunar (seen by Cairns' beach) y gente que dedica sus vacaciones a estar sentados, masticando sin parar. Un helado king size, una cerveza, un filetón empapado en salsurria, patatas y pan gratinado con queso, para acompañar. Todo ello envuelto en la pasividad del adolescente a quien 1.45 km le parecen una distancia enorme hasta el restaurante donde pretenden cenar.

Normalmente, la mayoría de las familias que he observado a lo largo del viaje, cuentan con padres obesos y niños que no lo son todavía, pues aún conservan las ganas de jugar y moverse, de realizarse a través de algún tipo de actividad. Sin embargo, en lugar de fomentar una conducta sana, de educar al niño en la variedad y el movimiento como parte del día a día - algo tan natural como la ducha o el sueño - le corrompen. Nunca prueban sabores nuevos, se limitan a fritura tras fritura, a precocinados, a conducir de acá para allá, a estar sentados e ignorar sus ansias de libertad. Duele ver cómo un niño afronta sólo el Green Challenge de Currumbin - una especie de ginkana en las alturas que hicimos para poner mi vértigo a prueba - mientras su padre lo mira de reojo desde el suelo, entre llamadas del trabajo y vistazos al mail en el iPad.

Algunas partes de Australia y US están llenas de personificaciones del mundo de Wall-E. Evidentemente, no es todo el mundo, pero es evidente que un preocupantemente creciente porcentaje sigue esta tendencia. Me esfuerzo y no consigo entender la razón. Pues no hay nada que te haga sentir tan feliz, intoxicado en serotonina, como el hacer algo al aire libre. Caminar, correr, patinar, meditar, nadar, lo que sea. Descubrir las posibilidades de tu cuerpo al ritmo de la música, recorrer los límites de la naturaleza atado a un arnés de escalada.
En fin, salir de esa rutina tan inhumana a la que nos condena el trabajo de oficina y actuar un poco mal como el animal que somos en realidad. Usar la comida como fuente de energía, como herramienta de supervivenca, como algo que compartir con el resto de la manada. Exprimir la vida y encontrarle el sentido a la existencia, pues nadie puede creer que merezca la pena entregar los días a engullir grasa y azúcares manufacturados por Dunkin' Donuts. 
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4 comments

Galeguiña said...

Eso es algo que me sorprendió también, en un país que dice ser MUY deportista, te das cuenta de que tienen un PROBLEMON con la comida rápida, por que si te vas a un food court en el CBD te encuentras con que casi todo el mundo se va a la carne y a las hamburguesas y la pasta, verduras y demás cosas más sanas las dejan un poco de lado(no generalizando obviamente, que como siempre hay de todo).

Pero es que lo del Mcdonalds es de traca... colas para desayunar(algunos con hamburguesas) a las 7 de la mañana y lo mismo para cenar o comer... y lo de dar de comer a críos de 1 ó 2 años trozos de hamburguesas o patatas fritas a la orden del día... curioso cuanto menos, es la suerte que tenemos en España de poder comer bien sin ser a precio de oro ;)

dontplayahate said...

Gracias por tu respuesta. Pensaba que era la única nazi gastronómica, pero con tus palabras corroboras que todo lo que vi era real (aunque nada normal).

A mí los adultos que hagan lo que quieran con su vida, pero lo de los niños... Debería ser denunciable. Es que no se puede permitir que un padre le lleve a engullir semejantes pilas de grasa a hidratos "por norma". Joder, que crecemos a base de leche y bocatas de jamón, que las patatas fritas NO son un grupo alimentario!!!! Es que de verdad, lo del american junk food... Me supera.

Galeguiña said...

Es que encima, imaginate yo... al estar un mes allí, intentamos ahorrar comprando siempre junk food(thank god a las food court en brisbane, sydney o melbourne sobretodo que nos salvaron durante varios días) pro que era lo más barato...

y como nutricionista(no ejerzo yamegustaría :( ) lo pasé bastante mal... era como "QUIERO VERDURAAAA!!!"

En fin, que dios bendiga a españa y su comida y todo lo que hemos aprendido de la dieta mediterranea ;)

dontplayahate said...

En Japón la comida también es muy sana, de hecho, he leído algunas comparaciones con la dieta mediterránea así como relaciones con la longevidad nipona.

Un mes es mucho tiempo para vivir en Australia. El dolar ha subido mucho (convirtiendo a Sydney en una ciudad mucho mas cara de lo que solía ser para los visitantes, que escaló posiciones en el listado de urbes mas costosas) y se nota en que cualquier cosa es relativamente 'cara' para lo que es. Por fortuna nosotros estuvimos poco mas de una semana y si bien es cierto que nunca vamos a sitios caros - mas bien al contrario - tampoco me corté en vivir de side salads. Tras muchos viajes, mi receta es simple. Cuantos menos excesos mejor, que åpnerte malo s mitad NO mola nada!

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DONTPLAYAHATE